Saltar al contenido
Tienda Budista Online

¿Quien fue Buda?

¿Quien fue Buda? La historia de la vida de Buda comienza en Lumbini, cerca de la frontera entre Nepal y la India, hace unos 2.600 años, donde nació el hombre Siddharta Gautama.
Aunque nació príncipe, se dio cuenta de que las experiencias condicionadas no podían proporcionar felicidad duradera ni protección contra el sufrimiento. Después de una larga búsqueda espiritual, entró en una profunda meditación, donde se dio cuenta de la naturaleza de la mente. Alcanzó el estado de felicidad incondicional y duradera: el estado de iluminación, de budeidad. Este estado de ánimo está libre de emociones perturbadoras y se expresa a través de la intrepidez, la alegría y la compasión activa. Por el resto de su vida, el Buda enseñó a cualquiera que le preguntara cómo podía alcanzar el mismo estado.

“Yo enseño porque tú y todos los seres quieren tener felicidad y evitar el sufrimiento. Enseño como son las cosas”.
– El Buda

Los primeros años de vida de Buda

Representación greco-budista de Buda Shakyamuni de la antigua región de Gandhara, al este de Afganistán. Los artistas griegos fueron probablemente los autores de estas primeras representaciones del Buda.

La India en la época del Buda era muy abierta espiritualmente. Todos los puntos de vista filosóficos importantes estaban presentes en la sociedad, y la gente esperaba que la espiritualidad influyera en su vida diaria de manera positiva.

En esta época de gran potencial, Siddhartha Gautama, el futuro Buda, nació en una familia real en lo que hoy es Nepal, cerca de la frontera con la India. Al crecer, el Buda fue excepcionalmente inteligente y compasivo. Alto, fuerte y guapo, el Buda pertenecía a la casta guerrera. Se predijo que se convertiría en un gran rey o en un líder espiritual.

Como sus padres querían un gobernante poderoso para su reino, trataron de impedir que Siddharta viera la naturaleza insatisfactoria del mundo. Lo rodearon de todo tipo de placeres. Se le dieron quinientas mujeres atractivas y todas las oportunidades para los deportes y la emoción. Dominó completamente el importante entrenamiento de combate, incluso ganó a su esposa, Yasodhara, en un concurso de tiro con arco.

De repente, a los 29 años, se vio confrontado con la impermanencia y el sufrimiento. En una rara excursión desde su lujoso palacio, vio a alguien desesperadamente enfermo. Al día siguiente, vio a un anciano decrépito, y finalmente a un muerto. Estaba muy molesto al darse cuenta de que la vejez, la enfermedad y la muerte llegarían a todos sus seres queridos. Siddharta no tenía refugio para ofrecerles.

A la mañana siguiente, el príncipe pasó junto a un meditador que estaba sentado en profunda absorción. Cuando sus ojos se encontraron y sus mentes se unieron, Siddhartha se detuvo, hipnotizado. En un instante, se dio cuenta de que la perfección que había estado buscando fuera debía estar dentro de la mente misma. Conocer a ese hombre le dio al futuro Buda un primer y tentador sabor de mente, un refugio verdadero y duradero, que sabía que tenía que experimentar por el bien de todos.

La iluminación de Buda

Una pintura que muestra el árbol Bodhi bajo el cual se dice que Siddhartha Gautama, el maestro espiritual más tarde conocido como Buda, ha alcanzado la iluminación.
El Buda decidió que tenía que dejar sus responsabilidades reales y a su familia para poder realizar la iluminación completa. Dejó el palacio en secreto, y se dirigió solo al bosque. Durante los siguientes seis años, conoció a muchos maestros de meditación talentosos y dominó sus técnicas.

Siempre se dio cuenta de que le mostraban el potencial de la mente, pero no la mente misma. Finalmente, en un lugar llamado Bodhgaya, el futuro Buda decidió permanecer en meditación hasta que conociera la verdadera naturaleza de la mente y pudiera beneficiar a todos los seres. Después de pasar seis días y noches atravesando los obstáculos más sutiles de la mente, alcanzó la iluminación en la mañana de luna llena de mayo, una semana antes de cumplir treinta y cinco años.

En el momento de la plena realización, todos los velos de sentimientos encontrados e ideas rígidas se disolvieron y Buda experimentó el todo abarcador aquí y ahora. Toda separación en el tiempo y en el espacio desapareció. Pasado, presente y futuro, cerca y lejos, se fundieron en un estado radiante de dicha intuitiva. Se convirtió en una conciencia atemporal y omnipresente. A través de cada célula de su cuerpo lo sabía y lo era todo. Se convirtió en Buda, el Despierto.

Después de su iluminación, Buda viajó a pie por todo el norte de la India. Enseñó constantemente durante cuarenta y cinco años. Gente de todas las castas y profesiones, desde reyes hasta cortesanas, se sintieron atraídos por él. Respondió a sus preguntas, siempre apuntando hacia lo que es finalmente real.

A lo largo de su vida, Buda animó a sus estudiantes a cuestionar sus enseñanzas y confirmarlas a través de su propia experiencia. Esta actitud no dogmática sigue caracterizando al budismo hoy en día.

“Puedo morir felizmente. No he mantenido una sola enseñanza escondida en una mano cerrada. Todo lo que es útil para ti, lo tengo.